Chi sale sul treno
Valerio Filardo
83 min
Italia
2025
VOSE
Chi sale sul treno sigue un viaje del célebre Treno Bianco que lleva 120 años cruzando Italia para llevar a los enfermos, voluntarios y peregrinos a Lourdes. Una experiencia que está a punto de desaparecer hoy, oprimida por la velocidad del mundo contemporáneo y por el declive de las prácticas religiosas. El documental se desarrolla en los pasillos y en los compartimentos del convoy para restituir el sentido profundo de este recorrido: no es un desplazamiento geográfico sencillo, sino un recorrido de transformación espiritual y social. Aquí el sufrimiento no es un límite, sino una herramienta de comunicación; el viaje no es una espera, sino un tiempo dilatado que devuelve al pasajero la dimensión humana del contacto y el hecho compartido. A través de los rostros y de las historias de los personajes como Rosella, voluntaria incansable, Francesco, enfermo de distrofia muscular que encuentra en el tren su única ocasión de libertad, Francesca, joven médico con un perfil inesperado, y Mimmo, ferroviario silencioso y cuidador discreto de los pasajeros, la película forma un mosaico vivo y coral. El significado del proyecto reside precisamente en esta tensión: por un lado, la memoria de un rito colectivo que celebra el dolor como parte integrante del camino hacia Dios; por otro lado la urgencia de contar una práctica destinada a desaparecer. El tren, con su ritmo lento y su repiquetear obstinado, se convierte así en una metáfora de resiliencia en el tiempo moderno y en un símbolo de una humanidad que en el viaje no solo encuentra la fe y la esperanza, sino también una nueva forma de comunidad.
NOTA DE DIRECCIÓN
Esta película quiere contar el encuentro significativo entre la dimensión del viaje en el tren y la práctica del peregrinaje. Si la primera, por su naturaleza lenta y contemplativa, es capaz de recolocar al pasajero en su dimensión humana y social, el encuentro en el fenómeno del peregrinaje eleva todo el fenómeno a un rito colectivo cargado de significados más profundos de lo que la apariencia indica. En nuestro mundo, cada vez más caracterizado sensorialmente por los medios de comunicación de masa y destinado a ser un modelo hedonista de la sociedad de consumo, el sufrimiento existe solamente en el marco del espectáculo. Cabe destacar que esta misma sociedad ha transformado el tiempo de la vida en un tiempo de tonos futurísticos, focalizándose entonces en la velocidad (en nuestro caso sería mejor decir “en los trenes de alta velocidad”) y en su dinamismo complicado que deforma la imagen de las cosas. Durante la narración el espectador nunca baja del tren - o casi – sino que camina constantemente entre los pasillos de los vagones y de los numerosos compartimentos, y asume, por cuanto sea posible, el punto de vista del mismo tren: una mirada densa y ferrosa que procede del pasado, que hace preguntas sobre el mundo exterior hecho de carteles publicitarios LED y de cadenas de tiendas idénticas y anónimas en cada estación de tren. Otro factor que hay que tener en cuenta en la voluntad de llevar adelante este proyecto es, sin duda, el sentido de urgencia: lo que se cuenta podría ser el último viaje del Treno Bianco que viene de Palermo. Es una historia que tenemos que contar y nos queda poco tiempo para hacerlo. Pero ¿por qué, después de 120 años, este peregrinaje - entendido en esta forma, para poner las cosas claras, está destinado a morir? No es suficiente tener en cuenta el aspecto anacrónico. Por cierto, vivimos en 2025 y un viaje en tren de 50 horas nos parece una locura, si consideramos que un avión tardaría solamente un par de horas en llegar a Lourdes. Pero eso no es suficiente, tiene que haber una razón más profunda, inherente a la evolución - o quizás la involución - de la religión cristiana, o incluso anterior a la evolución tecnológica de los medios de transporte. A través de nuestros protagonistas, sobre todo Rosella, intentamos entender por qué será su último viaje, porque ya no vemos en el tren a jóvenes creyentes de antes, porque ya no pueden llenar el medio solamente con los socios de su sesión y, por lo tanto, se ven obligados a unirse a otros, solo para compartir los gastos de alquiler. Más en general, ¿por qué nos encontramos frente a una especie de “decadencia” del cristianismo y de sus prácticas antiguas? Al mismo tiempo, es imposible no focalizarse en los conceptos de dolor y sufrimiento. La matriz católica de este viaje nos recuerda que somos una parte fundamental del camino de purificación y encuentro con Dios. Si por un lado el dolor rompe el orden armonioso de la existencia, por otro lado, en el cristianismo nos encontramos frente a un cambio total de paradigma: el modelo de vida es Cristo que sufre, y su Pasión asume una función que salva. Entonces, el problema ya no es liberarse del dolor, sino aceptarlo como una herramienta de redención.
La elección del viaje en tren quizás puede leerse bajo esta luz: el tren representa el medio que permite que los peregrinos se purifiquen a través del sacrificio del viaje antes de arrodillarse ante Nuestra Señora de Lourdes. Entonces, ¿qué es el Treno Bianco? Quizás es una burbuja donde los peregrinos intentan dar un sentido a su vida, quizás un sentido de pertenencia a sí mismos incluso antes que a la sociedad. A menudo, debido a sus discapacidades, unos enfermos, de hecho, viven la experiencia en el Treno Bianco como una única posibilidad de progresar, de avanzar. No me estoy refiriendo solamente a un avance geográfico, sino, más bien, a un avance social. Como resume perfectamente una peregrina Unitalsi: “Lourdes, y entonces también el viaje para alcanzarlo, se convierte en un lugar donde los enfermos se pueden sentir plenamente cómodos, el lugar en el que su propia discapacidad no se ve como un límite que impide que socialicen y abracen la realidad que los rodea”. Para ellos, Lourdes representa el lugar en el que su sufrimiento encuentra un sentido. Un sentido de evolución y no de regresión social, un sentido de comunión y no de exclusión. Por ello, ¿qué mejor medio de transporte que el tren? Un medio que expande el tiempo, un medio que devuelve al pasajero una dimensión social ya perdida, un medio puro, un medio blanco.
FESTIVALES Y PREMIOS
Festival dei Popoli 2025: Concurso Italiano
FICHA TECNICA
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REPARTO
Rosella Nisticò, Francesco Santamaria, Francesca Caracci, Domenico “Mimmo” Modafferi
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FOTOGRAFÍA
Enrico Giovannone
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MONTAJE
Martino Pellion di Persano
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MÚSICA
Luca Macaluso
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PRODUCTOR
Gabriella Manfrè
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PRODUCCIÓN
Invisibile Film, con Cinefonie, Apnea Film e Webreak


