Il villaggio di cartone

Dirección: Ermanno Olmi

Reparto: Michael Lonsdale, Rutger Hauer, Alessandro Haber, Massimo De Francovich, Souleymane Sow, Elhadji Ibrahima Faye, Irima Pino Viney, Fatima Alì, Samuels Leon Delroy, Fernando Ghironda, Linda Keny, Blaise Aurelien Ngoungou Essoua, Heven Tewelde, Rashidi Osaro Wamah, Prosper Elijah Keny

Guión: Ermanno Olmi

Fotografía: Fabio Olmi

Montaje: Paolo Cottignola

Escenografía: Giuseppe Pirrotta

Vestuario: Maurizio Millenotti

Musica: Sofia Gubaidulina

Productor: Luigi Musini

Producción: Cinemaundici, Rai Cinema, con la colaboración del MiBAC

Distribución: 01 DISTRIBUTION

Ventas al extranjero: RAI TRADE

País: Italia

Año: 2011

Duración: 87’

Formato: 35mm - color

Status: estreno 7/10/2011

Premios y festivales:

BUSAN INTERNATIONAL FILM FESTIVAL 2011: World Cinema

CINEMA MEDITERRANÉEN MONTPELLIER 2011: sección Avant-premières

FESTIVAL DU FILM ITALIEN DE VILLERUPT 2011: sección Panorama

BIENAL DE VENECIA 2011: sección Fuera de Concurso

TIFF - TORONTO INTERNATIONAL FILM FESTIVAL 2011: sección Special Presentations

Sinopsis:

Un anciano cura, que durante muchos años ha sido el párroco de una iglesia que ahora ya no sirve y que se está desalojando, decide huir, trastornado por la desesperación, y desaparece en la sacristía. Pero es inútil: nada podrá parar el curso de los eventos que impone la historia con la llegada de nuevas realidades.

Llega la noche, la tormenta… pero de repente una serie de figuras…  inmigrantes clandestinos que están huyendo se refugian dentro de esa iglesia ya desacralizada. Cogen lo que se encuentran, empiezan a construir unos refugios. Las familias se recomponen, el pueblo se llena de gente.

Pero son clandestinos que están huyendo y no tardarán en llegar quien tiene que  hacer respetar la ley. Algunos los ayudarán, otros se escaparán, otros lucharán.

A partir de esta situación de desconsuelo, en la que todo parece estar destinado a la disolución, empezará, en cambio, la resurrección de un nuevo espíritu de la misión sacerdotal. Ya no será la iglesia de las ceremonias litúrgicas y de los altares dorados, sino la casa de Dios donde encuentran un refugio los indigentes y los marginados. Estos serán los verdaderos ornamentos del Templo.

Empieza una época que pide al mundo hombres nuevos y justos.